18 mar. 2011

La dictadura Castrista pretende volver a los tiempos de la 'Guerra fría'

En los últimos días la dictadura castrista de La Habana ha destapado a cuatro informantes para intentar demostrar que Washington mantiene planes de subversión contra Cuba. Vuelven con la vieja estrategia de sembrar la duda entre los grupos de oposición y hasta en las familias, para crear el terror y la división que paralicen e impidan cualquier acción que busque el establecimiento de libertades y derechos.

Desde que Wikileaks ha vuelto a poner de moda mundialmente la labor del espionaje, el olfato agudo del régimen cubano ve tiempo propicio para volver a sus viejas andanzas de guerra fría, recuperar su imagen del David contra Goliat y de paso hacer encallar los avances de la sociedad civil y la oposición, a quienes pretenden desmoralizar, dividir y anular, haciendo creer entre otras cosas que son marionetas al servicio de potencias extranjeras o que pertenecen a su maquinaria represiva.


En el mundo normal de la cooperación al desarrollo, cualquier agencia gubernamental internacional, despliega fondos y personal técnico para colaborar en el desarrollo sostenible de aquellas áreas y países que tienen dificultades. A su vez estas ayudas son bien recibidas en cualquier país normal. Muchas veces los canales para esos intercambios no son los gobiernos sino, precisamente, la sociedad civil. Pero para la dictadura cubana todo es conspiración. Suponen siempre que los demás practican su putrefacta adicción y no paran de aplicar sus ridículas, pero terribles, técnicas de contraespionaje para eliminar a quienes verdaderamente hacen algo bueno por el pueblo cubano.

Presentándose como víctima continua de una supuesta agresión yanqui, ahora toca el turno al intercambio cultural; al que tanto miedo tiene un régimen que sabe como nadie sobre la importancia del hermetismo. También pretenden homologar la actividad del técnico americano Alan Gross con los cinco espías, juzgados con todas las garantías procesales, y convictos en EEUU, para finalmente pretender un intercambio o justificarse ante sus reiteradas prácticas.

No es necesario que recordemos a que se dedican en la CIA y que no son “hermanitas de la caridad”, pero en los casos presentados por la dictadura no hay conspiración ni nada parecido. Todo lo que signifique colaborar con los derechos humanos, desarrollo de sociedad civil y libertades individuales, alcanza, para el gobierno cubano, la categoría de ingerencia en asuntos internos. Y declaran la práctica de tierra arrasada contra todo lo que pueda impulsar a la sociedad a alcanzar su desarrollo e independizarla del sistema autoritario. Todo vale, incluso volver a la trinchera de la guerra fría, el “victimismo” y al trabajo sucio, herencia de viejas técnicas del estalinismo.

Desde Cuba Democracia ¡Ya! llamamos a no dejarnos confundir. No contribuyamos a hacer el juego sucio de la tiranía. Sigamos trabajando por enseñar a la opinión pública, la verdadera cara del castrismo, justificadores de atrocidades como la del dictador libio y ejecutores ellos mismos del ultraje y la ruina del propio pueblo cubano.
En los próximos días apoyaremos una campaña que llama a los cubanos a apartar el miedo y expresar, de manera sencilla pero contundente, que es necesario el cambio ¡Ya!; y que no bastan los cantos de sirena de un falso congreso que pretende “cambiar todo para que todo siga igual”.

Plataforma Internacional Cuba Democracia ¡Ya!

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